Concursos Interactivos:
Otros:

Cómo facilitar el salto de la lengua general a la lengua para fines específicos (EFE)

En el contexto de nuestro interés por la formación del profesorado de ELE, hemos creado esta página dedicada a aquellos profesores que imparten Español para Fines Específicos. En los últimos años venimos asistiendo a un aumento en la demanda de este tipo de enseñanza por lo cual hemos creído conveniente dedicar una parte de nuestra formación del profesorado a este campo.

Como las especialidades más demandadas son las del Español para el Turismo y Español para los Negocios, la página va dedicada a estas dos áreas; se trata de dos especialidades muy amplias, por este motivo, la presente página está en constante revisión y ampliación; por supuesto, todas las sugerencias serán bienvenidas y tenidas en cuenta.

En cuanto a la estructura de la página, se puede observar que tiene varios menús en la parte superior (introducción, enlaces,…); en los “ejemplos prácticos” hemos incluido dos posibles tareas para usar en la clase y que, en el caso de Español para el Turismo incluye un blog (www.blogcaminodesantiago.com) como herramienta adicional, lista para ser usada en el aula y que los propios docentes y alumnos pueden administrar y adecuar a su clase.

 

 

Lengua general o común es el lenguaje que se emplea en un registro culto para expresar nuestras necesidades, sentimientos y, para comunicarnos en la vida diaria.
Es el lenguaje de los periodistas generalistas, los escritores, los autores de manuales, los profesores, los funcionarios y el de las personas que comunican en situaciones que requieren un cierto rigor.

 

En cuanto al término de lenguaje específico o lenguaje de especialidad o si vamos un poco más lejos al denominado en inglés LSP o languages for specific purposes (que se traduce más o menos en lenguas para propósitos específicos), existe una controversia en la que los diferentes autores no se ponen de acuerdo en la terminología.

Cabré y Gómez de Enterría (2006: 11) conciben los lenguajes especializados o de especialidad como «el conjunto de recursos de una lengua, complementados con los procedentes de otros sistemas, utilizados en una situación específica», relegando el término lenguajes para propósitos específicos para denominar al mismo conjunto de recursos en el contexto de la enseñanza de lenguas.

Han sido muchos y muy variados los intentos por definir y delimitar el EFE con respecto al lenguaje general. Tales intentos discurren desde los que defienden el EFE como simple variante léxica de una lengua determinada (Rey, 1976; Quemada, 1978; Rondeau, 1983), hasta aquellos que han postulado la existencia de los lenguajes de especialidad como códigos lingüísticos diferenciados del lenguaje general.

Entre los primeros, hay quienes consideran que el EFE se caracteriza «por una tendencia a la univocidad y por una serie de léxicos particulares –o terminologías- determinados por el área de conocimiento de que se trate» (de Agustín, 2000: 1254-1255).

Los segundos son aquellos que defienden que la oposición entre lenguaje especializado y lenguaje común deja de tener sentido. Son, por tanto, códigos lingüísticos consistentes en reglas y unidades específicas denominados sublenguajes y con una base común que es el sistema de la lengua global (Gesamtsprache), entendiendo esta como sistema lingüístico o lengua.

Otros autores, tales como Varantola (1986), Sager et alii (1980) o Picht y Draskau (1985), han defendido una postura intermedia, en la que el EFE es un subconjunto dependiente del sistema, que atiende a cuestiones pragmáticas y extralingüísticas.

 

 

 

Según el Diccionario de términos clave de ELE del Centro Virtual Cervantes, EFE «se centra en los procesos de enseñanza-aprendizaje que facilitan el dominio de la comunicación especializada, esto es, la lengua que utilizan los profesionales que trabajan en un determinado contexto laboral o los expertos que desarrollan su actividad en una disciplina académica concreta.

En la actualidad, los fines específicos se dividen en tres grandes grupos: académicos (generales y por especialidades), profesionales (negocios, servicios sociales tecnología) y vocacional (formación laboral y lingüística).

El principal objetivo que se propone la enseñanza de lenguas para fines profesionales (LFP) es el de proporcionar la competencia comunicativa necesaria para desenvolverse en diferentes contextos profesionales en una LE. Toda situación comunicativa especializada conlleva que se tengan en consideración los procesos de comunicación tanto verbal como no verbal, la incorporación de las múltiples formas de las TIC, así como el contexto internacional donde tiene lugar el intercambio comunicativo y que implica un conocimiento de las diferencias culturales.

La didáctica de EFE debe plantearse, igual que en el ámbito de la enseñanza de la competencia genérica, teniendo en cuenta los aspectos lingüísticos, pragmáticos y funcionales, es decir, dando cabida a contenidos gramaticales, discursivos, sociolingüísticos y socioculturales.

En la organización del proceso, hay que identificar la finalidad y la situación comunicativa, o sea, la competencia comunicativa restringida en el ámbito específico; fijar los objetivos a partir del análisis de las necesidades; establecer la metodología y el sistema de evaluación que se utilizará, y elaborar un plan de actuación, que comprenda la programación, la secuenciación y temporalización de contenidos, flexibles para adaptarse a las necesidades reales y a los ritmos de aprendizaje del grupo. 

Algunos autores como Lehrberger (1986:22) presentan seis factores como diferenciadores de un lenguaje de especialidad frente a la lengua “general”:

 

• Rama de la ciencia específica
• Restricciones léxicas, sintácticas y semánticas
• Reglas gramaticales en algunos casos incorrectas (o uso indebido de la sintaxis y/o de las combinaciones de más de una forma)
• Alta frecuencia de aparición de ciertas construcciones
• Estructura textual

• Utilización de símbolos específicos